
Todxs hemos tenido ese momento en el que nos sentimos llenxs de entusiasmo por una nueva meta: empezar a hacer ejercicio, ahorrar para un viaje, estudiar algo que siempre quisimos, mejorar en el trabajo, dedicar más tiempo a nuestros seres queridos, entre otras… Pero con el paso de los días, esa motivación inicial suele apagarse y la meta se queda en el aire. ¿Te ha pasado?
La realidad es que esto no sucede por falta de deseo, sino porque muchas veces no sabemos cómo encaminarlo. Lo sorprendente es que no se trata de algo complicado. Un pequeño hábito puede marcar la diferencia entre quedarse en la intención o llegar a la acción: escribir lo que queremos lograr.
No se trata solo de una idea, la investigación respalda este pequeño hábito. Un estudio de la Michigan State University Extension muestra que las personas que escriben sus metas, definen pasos concretos y comparten sus avances con alguien de confianza alcanzan sus objetivos en un 76% de los casos. En cambio, quienes solo piensan en lo que quieren, sin anotarlo ni darle seguimiento, lo logran apenas en un 43%. Ese simple acto de poner en palabras lo que deseemos puede aumentar en más de un 30% la probabilidad de cumplirlo.
Ahora bien, ¿cómo llevarlo a la práctica en la vida diaria? Te comparto tres pasos simples que puedes aplicar:
Al final, cumplir tus metas no depende de grandes revoluciones personales, sino de un pequeño hábito que lo cambia todo: escribir lo que quieres lograr. Empieza hoy, toma un lápiz y escribe tu meta: ahí comienza la transformación. Recuerda que lo más importante no es la perfección con la que hagas las cosas, sino la constancia y dedicación.
Referencia: https://www.canr.msu.edu/news/achieving_your_goals_an_evidence_based_approach