
En la temporada de Carnaval de 2026 en Nueva Orleans, donde millones de collares de cuentas son lanzados cada año y con frecuencia terminan como basura, un grupo de estudiantes impulsa una alternativa ecológica. En la Universidad Estatal de Luisiana desarrollaron 3,000 collares llamados “PlantMe Bead”, impresos en 3D con un material biodegradable a base de ácido poliláctico (PLA) que además contienen semillas de okra, lo que permite plantarlos para acelerar su descomposición en el suelo.
Durante los últimos años han predominado collares de plástico baratos e importados; aunque muchos espectadores se colocan decenas alrededor del cuello, una gran parte termina abandonada en la calle. Tras fuertes inundaciones hace algunos años, la ciudad encontró más de 46 toneladas de estos collares obstruyendo los desagües pluviales, evidenciando un problema creciente. Sin embargo, imaginar un Mardi Gras sin cuentas parece casi imposible. Ante este dilema, la Krewe de Freret, es una asociación social que organiza y participa en desfiles del Mardi Gras, decidió el año pasado prohibir las cuentas de plástico en su desfile.
Freret es ahora una de las tres organizaciones del desfile, que lanzan cuentas biodegradables desarrolladas en la universidad. La idea comenzó en 2013, cuando el profesor asociado de biología Naohiro Kato empezó a trabajar en cuentas biodegradables. La primera versión se produjo en 2018 y estaba hecha de un bioplástico derivado de microalgas; sin embargo, el costo resultó demasiado alto. Esto lo llevó a experimentar con la impresión 3D, proceso del que finalmente nació la perla PlantMe.
El impulso hacia un Mardi Gras más sostenible continúa creciendo, incorporando alternativas más responsables como comida, jabones y gafas de sol, aunque por ahora no existen datos concluyentes que midan su impacto ambiental. Este proyecto demuestra que la tradición y la sostenibilidad no tienen que estar en conflicto. Con iniciativas como PlantMe Bead, el Carnaval comienza a transformar uno de sus símbolos más icónicos en una oportunidad para reducir residuos y proteger su entorno. En Nueva Orleans, innovación, creatividad y conciencia ambiental se unen para demostrar que incluso celebraciones más grandes pueden evolucionar hacia un futuro más responsable.
Fuente: La Jornada.