
La misión INSPYRE de la NASA estudiará por primera vez estas “nubes de fuego” volando aviones directamente dentro de ellas. Los piro cumulonimbos son enormes nubes de tormenta que se forman sobre incendios extremadamente intensos y pueden elevar humo hasta unos 15 kilómetros de altura. Los científicos las comparan con volcanes por su capacidad de lanzar grandes cantidades de humo hacia las capas altas de la atmósfera.
Lo que hace que estas nubes sean peligrosas es que, generan rayos que pueden crear nuevos incendios y vientos no predecibles. De igual forma, avivan las llamas y esparcen las brasas, pero casi nunca traen lluvia. En lo que va del año ya hubo 11 de estos eventos en el oeste de Estados Unidos, 6 de ellos sobre incendios en Colorado. En Francia, los bomberos se toparon con uno durante los incendios de este verano.
Para estudiarlas se necesitan dos aviones: el ER-2 de la NASA, que vuela a gran altitud, y un Gulfstream V del NSF/NCAR que se puede meter directo dentro de las columnas de humo.
“Hay muchas partes de esto que todavía no se entienden bien. Hay un límite de lo que puedes hacer viendo desde el espacio con satélites; en algún momento tienes que subir a aviones y medirlo», explicó Dave Peterson, meteorólogo del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos e investigador principal del proyecto
Hasta ahora, los científicos solamente habían logrado tomar una muestra de humo en la estratósfera sobre una de estas nubes.
En esta misión igual participan estudiantes. Grant Finneman, estudiante de doctorado de ingeniería de la Universidad de Iowa, forma parte del equipo que opera el Cloud Physics Lidar, el instrumento montado en el ER-2. “Es una oportunidad muy poco común para nuestros estudiantes, porque hay muy pocos instrumentos así”, dijo Matthew McGill, el profesor que lo desarrolló hace 25 años, cuando trabajaba en la NASA.
INSPYRE es un proyecto a 5 años que trata predecir qué incendios están generando estas tormentas y que sucede con el humo ya que sube a la estratósfera. Con este proyecto se espera mejorar los pronósticos de calidad del aire y del clima, y con esto, apoyar el trabajo de los bomberos y la respuesta de las comunidades que viven con incendios fuertes cada verano.
Fuente: Nasa y Universidad de Iowa