
Las playas de Florida están pasando por una temporada que los biólogos llevaban años esperando.
Según los registros del Instituto de Investigación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC), al final de junio se habían contado un total de 94,667 nidos de tortuga caguama, la cifra más alta para esa fecha en los últimos cinco años. Las tortugas laúd, la especie más grande del mundo, que puede superar los 500 kilos, llegaron a 2,152 nidos, superando ya el récord estatal establecido el año pasado, cuando se contaron 2,012. A eso se suman 10,603 nidos de tortuga verde y 15 de tortuga lora.
Pero el dato más emocionante para los especialistas fue uno solo: ¡El primer nido confirmado de tortuga golfina en la historia de Florida! Una sola anidación de una especie que se reproduce en el Pacífico y que casi nunca se registra en esas costas.
El contexto hace que las cifras pesen aún más. Alrededor del 90% de la anidación de tortugas marinas de Estados Unidos ocurre en Florida, entre marzo y octubre de cada año. La temporada de 2024 fue dura: los huracanes destruyeron dunas, se llevaron nidos completos y dejaron tramos enteros de playa inservibles para la anidación de tortugas. El cambió llega después de un año de trabajo de restauración del hábitat. El conteo depende de biólogos, becarios, voluntarios y titulares de permisos que recorren las playas al amanecer buscando los rastros que dejan las hembras al salir del agua, marcando nidos y registrando datos día tras día durante 8 meses.
La anidación de tortugas marinas ocurre durante periodos, así que un año récord no significa necesariamente que la población ya se haya recuperado al 100%. Las crías tardan entre 20 y 30 años en llegar a la edad reproductiva, por lo que los efectos de estos nidos se ven a largo plazo. Mientras tanto, siguen existiendo amenazas como la contaminación, los huracanes y el aumento de la temperatura de la arena, que llega a influir en el sexo de las crías, por lo que es importante seguir con los esfuerzos de conservación.
Fuente: The Guardian