Gorilas reciben cuentas bancarias ¡para financiar su propia protección!
Creditos de foto: National Geographic/Alfons Rodríguez

Gorilas reciben cuentas bancarias ¡para financiar su propia protección!

Autor: Paola S. Torres.

En un giro innovador para la conservación de especies, el ex corresponsal de guerra y actual impulsor de finanzas ambientales Jonathan Ledgard desarrolló una propuesta revolucionaria: darles “cuentas bancarias” a especies como los gorilas para financiar directamente su conservación a través de su organización Tehanu.

La idea surge de un problema clave: aunque la naturaleza genera beneficios esenciales, como agua limpia, polinización y biodiversidad, históricamente no ha recibido un valor económico directo por ello.

En este modelo, cada gorila cuenta con una identidad digital única basada en las arrugas de su nariz, conocidas como “nose-prints”, similares al reconocimiento facial humano. Con ayuda de cámaras y sistemas de monitoreo en parques naturales de Ruanda, es posible seguir a cada gorila y vincular acciones de conservación a su bienestar.

Así, cuando una persona protege su hábitat, por ejemplo, retirando trampas, plantando árboles o realizando patrullajes, puede recibir micropagos directamente desde la “cuenta” asignada al gorila.

Los fondos provienen principalmente del gobierno de Ruanda y de donantes privados, pero lo más innovador es el cambio de enfoque: los animales dejan de ser vistos solo como beneficiarios y se convierten en “clientes” que generan valor por su propia existencia. De hecho, ya se han realizado transacciones reales, como pagos a guardabosques por proteger hábitats específicos.

La visión de este proyecto va más allá de los gorilas. Ledgard busca extender este modelo a otras especies e incluso a plantas, como árboles y murciélagos, que cumplen funciones clave dentro de los ecosistemas. La idea es crear un sistema donde cuidar la naturaleza también represente una oportunidad económica para las comunidades que viven junto a ella.

Inspirado en la necesidad de conectar economía y medio ambiente, este enfoque propone algo radical pero esperanzador: que la naturaleza tenga una “voz” dentro del sistema económico. Aunque aún se trata de un experimento, abre la puerta a nuevas formas de colaboración entre humanos y ecosistemas, recordándonos que proteger el planeta también puede ser una inversión en nuestro propio futuro.

Fuente:  Washington Post

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