
En un triunfo histórico para la ciencia nacional, la Selección Mexicana de Matemáticas obtuvo el segundo lugar general entre 21 naciones participantes. Esto al acumular 117 puntos en la 41ª Olimpiada Iberoamericana de Matemáticas, celebrada del 6 al 13 de septiembre de 2026 en Buenos Aires, Argentina.
El equipo de jóvenes preuniversitarios obtuvo 2 medallas de oro, logradas por Takumi Higashida Martínez y Javier Caram Quirós, y 2 medallas de plata, de Iker Torres Terrazas y Juan Luis Manríquez Sequera, bajo la guía del líder Emiliano Fernández y el tutor Emilio Toscano. Durante la competencia, 83 concursantes resolvieron un complejo examen de 6 problemas inéditos propuestos por matemáticos profesionales. Con este desempeño, México superó a delegaciones como España y se ubicó únicamente por detrás de Brasil.
Este logro fue posible gracias al riguroso proceso de selección y entrenamiento de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas – un programa de la Sociedad Matemática Mexicana con más de 40 años de existencia —, así como la experiencia internacional de los alumnos y el respaldo financiero de instituciones como Casa Córdoba Filantropía y Banco Plata.
Por otro lado, esta hazaña contrasta con el panorama actual del sistema educativo reflejado en el reciente informe PISA 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). De acuerdo con la evaluación del rendimiento escolar de los estudiantes mexicanos de 15 años registraron un promedio de 388 puntos en matemáticas, situándose por debajo de la media de la OCDE (463 puntos). Este resultado marcó un descenso de siete puntos respecto al ciclo 2022 y confirma un retroceso de 22 puntos por década, además de una disminución en la perseverancia escolar de los jóvenes.
Sin embargo, el éxito en la Olimpiada Iberoamericana demuestra que en México existe un talento académico excepcional y una enorme resiliencia. Prueba de ello es que, incluso en la prueba PISA, un 11.6% de los estudiantes en situación vulnerable se ubica como “académicamente resiliente”, lo que evidencia que, con el acompañamiento, la disciplina y la formación adecuada, los jóvenes mexicanos pueden triunfar al más alto nivel global.
Para transformar estas excepciones en una regla general, resulta fundamental asegurar apoyo económico e institucional continuo a programas de formación como la Olimpiada Mexicana de Matemáticas, ya que son clave para descubrir y entrenar a las futuras mentes científicas del país.
Si el talento y el brillo de nuestros jóvenes en matemáticas no están en duda, ¿qué crees que necesitamos para que las nuevas generaciones puedan desarrollar y llevar su talento al máximo?
Fuentes: El Imparcial, La Crónica de Hoy, Aristegui Noticias