
“Sigo aprendiendo”, Michelangelo, a sus 87 años.
¿Sabías que? Existen ciertas actitudes o pensamientos que nos limitan a seguir aprendiendo, y, en consecuencia, a seguir creciendo en las áreas más importantes de nuestra vida. El problema es que, muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta que los estamos teniendo.
¡Identifica a tus enemigos de aprendizaje y transfórmalos para convertirte en la persona que deseas ser!
Cuando declaramos que ya sabemos todo sobre un tema, estamos poniendo freno de mano a seguir creciendo en ese ámbito. No sólo dejamos de cuestionar, sino que pensamos que ya no hay algo más que podamos hacer para mejorar.
Una forma de evitar que esto nos ocurra es declararnos principiantes en todas las áreas de nuestra vida. Hacer esto nos ayudará a tener una mejor relación con nuestros errores, ya que alguien que sabe que sigue aprendiendo entiende que no tiene por qué salirle todo a la perfección y que todas las experiencias “buenas” y “malas”, contribuyen a su crecimiento.
Hay veces que creemos que ya tendríamos que saber más de lo que sabemos para aceptar ese nuevo trabajo o emprender eso que tanto soñamos, pasamos por el famoso síndrome del impostor. La realidad es que nadie empieza sabiéndolo todo, el verdadero aprendizaje viene una vez que nos atrevemos a dar ese primer paso. Tomar acción y ser constantes es lo que nos va dar la experiencia que buscamos.
En ocasiones, cuando alguien habla de un tema que no entendemos, preferimos fingir que sabemos de lo que habla esa persona a preguntar ¿te ha pasado? Esto es algo muy común, el problema es que, cada que lo hacemos, perdemos la oportunidad de aprender algo nuevo en ese momento. ¡Pregunta siempre!
¡Ojo! Nunca subestimes de quién puedes aprender algo valioso. Ten la humildad y apertura de escuchar a alguien sin importar de dónde venga, su edad o cuál sea su experiencia académica. ¡Te sorprenderá cuánto puedes aprender de alguien que jamás imaginaste!
¿Te has dicho alguna vez que no puedes hacer algo porque eres de cierta forma? Por ejemplo: No soy capaz de hablar en público porque “soy tímido”.
El primer paso para romper con esas etiquetas que nos hemos repetido hasta el cansancio es retarnos a hacer esa cosa nueva que nos gustaría hacer. El segundo, cada que no nos salgan las cosas como esperamos, recordar que no es que no podamos, simplemente estamos aprendiendo.
La tercera y muy importante, practica las veces que sean necesarias. Hacer algo repetidas veces nos va a ayudar a tener mayor seguridad en esa área en la que buscamos mejorar y los resultados que obtengamos nos ayudarán a cuestionar todos esos pensamientos limitantes que llegan a nuestra mente.
6. Miedo a hacer el ridículo o a que me critiquen
Jamás permitas que este miedo te detenga de hacer lo que quieres. Recuerda que nadie empieza siendo un experto en nada y tropiézate las veces que sean necesarias, cada caída te enseñará algo nuevo. Apóyate de las personas que te quieren, sigue a las personas que admiras, descubre tu propia autenticidad y por favor, no escuches NUNCA las críticas de personas que te están viendo desde sus asientos y no se están rifando en el escenario igual que tú.
Brené Brown, comparte en su plática La Llamada de la Valentía: “Ser vulnerable es difícil, aterrador y parece peligroso, pero no es tan difícil, aterrador y peligroso como llegar al final de tu vida y preguntarte ‘qué hubiera pasado si sí lo hubiera hecho’”.
Ahora que conoces estos enemigos de aprendizaje, esperamos que puedas identificarlos cada que se presenten en tu vida y que elijas escuchar a tus sueños más grandes, antes que a tus miedos. ¡En Con B de Bueno, creemos en tu potencial!