
Etiopía está transicionando hacia sistemas de riego alimentados por paneles solares para proteger a sus agricultores ante las sequías y la escasez de combustibles fósiles. Mediante programas respaldados por el gobierno y organizaciones como Farm Africa, el país busca sustituir las bombas de gasolina y diésel por tecnologías limpias, aprovechando sus abundantes recursos de agua y luz solar.
Los beneficios económicos ya son evidentes sobre el terreno. En las afueras de la capital, la cooperativa de Akaki Kality, se estima un ahorro anual de unas 5,800 libras esterlinas, cerca de 1.3 millones de pesos, en combustible tras adoptar esta tecnología. Más allá del efecto financiero, el riego solar asegura un suministro de agua constante que independiza los cultivos de las lluvias impredecibles, optimiza el tiempo de trabajo. Además, reduce drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema tradicional.
Con un plan para expandir esta tecnología entre 2026 y 2028, las autoridades e instituciones aliadas coordinan esfuerzos para movilizar 1,750 bombas solares adicionales durante este año. Este esfuerzo conjunto abre un camino sostenible para fortalecer la seguridad alimentaria y la productividad agrícola en las zonas rurales más vulnerables del país.
Fuente: Good News