
A través del proyecto europeo LIFE F3 se está transformando la gestión de residuos alimentarios al aprovechar productos envasados originalmente elaborados para el consumo humano que ya no pueden comercializarse, convirtiéndolos en alimento para animales. Esta iniciativa logró ampliar su capacidad de procesamiento en más de 50.000 toneladas anuales y prepara su expansión, posicionando a España como uno de sus mercados prioritarios.
Estos recursos, clasificados como «ex-alimentos», son completamente seguros y están regulados bajo normativas de la Unión Europea. Al reintegrarlos en la cadena alimentaria, se genera un beneficio ambiental al evitar el uso y cultivo de nuevas tierras para la producción de piensos convencionales.
La viabilidad de este modelo ya fue validada, demostrando que la harina obtenida a partir de excedentes de frutas y verduras se puede mezclar eficazmente con materias primas tradicionales para la elaboración de alimentación secos destinados al ganado principalmente para el porcino. Esta combinación asegura que se puedan obtener los requisitos nutricionales necesarios sin alterar en absoluto el desarrollo y el crecimiento de los animales. De este modo, la transición hacia una alimentación circular no solo se consolida como un triunfo ecológico frente al desperdicio de recursos, sino también como una alternativa nutricionalmente sólida, segura y de alto valor para la producción y ganadería europeas.
Fuente: La Cara Buena del Mundo