
Escocia tiñe su verano de dorado, gracias al florecimiento de un millón de girasoles que atraen una de sus olas de turismo más fuertes. Lo que comenzó como un experimento al norte de la isla británica; se convirtió en una espectacular atracción turística y ecológica.
Su máxima exhibición se encuentra en Balgonie Estate, en East Lothian, en donde un laberinto anual de un millón de girasoles cubre 14 hectáreas, cerca de North Berwick. Ahí, los visitantes disfrutan de sesiones de 2 horas para recorrer los senderos, tomar fotografías y recolectar tallos de diez variedades distintas de esta flor. Una iniciativa similar es la de Gloagburn Farm, en Perthshire. El agricultor Crawford Niven sembró 250,000 girasoles distribuidos en un patrón aleatorio a lo largo de 13 hectáreas, ofreciendo recorridos que van desde caminatas cortas con juegos infantiles hasta senderos más largos para adultos.
Esta tendencia de recolectar flores directamente del campo, conocida como Pick Your Own, se ha consolidado con fuerza a lo largo de todo el país, utilizando herramientas provistas en el lugar y realizando la cosecha anual a través de una vivencia única. Más al norte, la experiencia se extiende hasta septiembre en lugares como Corrimony Farm en Inverness y Thorneybank Farm Shop en Aberdeenshire, permitiendo a las familias llevar un trozo de este «sol floral» a sus hogares por un costo accesible.Además del impacto visual y turístico, estos grandes campos cumplen un propósito ecológico vital al proporcionar néctar tardío a poblaciones de abejas y aves locales. También los girasoles absorben contaminantes químicos y metales pesados del suelo, como plomo, arsénico, zinc y cromo, ayudando a sanear y restaurar la tierra. Aunque el clima escocés de finales de verano no ofrece suficiente luz solar para permitir la cosecha comercial de sus semillas, el valor ambiental y social que aportan estos senderos dorados es incalculable.
Fuente: Good News