
El coreógrafo burkinés Yaya Sanou, ha pasado años desarrollando “Vibra-Signe”, una técnica que permite a personas sordas o con discapacidad auditiva bailar al ritmo de la música sin tener que escucharla. El método combina 3 canales sensoriales que van a sustituir al oído: la vibración del suelo, el contacto físico directo y la lengua de señas.
Los bailarines se presentan descalzos para sentir, con las plantas de los pies, las vibraciones que produce la música, sobre todo el sonido grave de tambores y djembés, al posicionarse por el piso o la terraza donde bailan. Esa resonancia física les indica el pulso y el tempo de la pieza. Sanou refuerza esa percepción tocando directamente el cuerpo del bailarín mientras baila, marcando el compás con golpecitos que traducen el ritmo musical en una señal táctil. Al mismo tiempo, la coreografía se transmite en lengua de señas, lo que permite «firmar» el baile y comunicar los movimientos, mientras la vista va a guiar la ejecución y la sincronía con el resto del grupo. Así, para Sanou, la música deja de ser algo que solo se escucha y se convierte en una experiencia que se siente con todo el cuerpo.
Este método nació de la voluntad de Sanou de que jóvenes sordos de su barrio en Bobo-Dioulasso, en Burkina Faso, pudieran acceder al baile, una práctica central en su cultura. A partir de esta técnica fundó en 2018 la compañía Fientan, este nombre significa «sin discapacidad» en lengua diula, integrada por bailarines sordos e hipoacúsicos. En 2023, la compañía ganó el oro en los Juegos de la Francofonía, y también se presentó en festivales internacionales como el MASA de Abiyán, llevando su propuesta artística como una forma de reivindicar los derechos de las personas con discapacidad.
Fuente: CNN