
Ulises Serrano y Gerardo Díaz, conocidos como Tony Pecas y Tamborín, recuperaron su libertad el 10 de septiembre de 2026 tras pasar casi 7 años en el penal Neza-Bordo, en Nezahualcóyotl, Estado de México, acusados injustamente de intentar secuestrar a una niña de 7 años. Ambos sostuvieron siempre su inocencia, y a las afueras del penal fueron recibidos por familiares, amigos y activistas que acompañaron su lucha durante años.
Los hechos ocurrieron en mayo de 2019 en Nezahualcóyotl, Estado de México. Ulises y Gerardo habían sido contratados para animar una fiesta, pero al llegar a la colonia no encontraban la dirección y empezaron a preguntar por el domicilio. En ese momento, un grupo de hombres los abordó y les exigió que se retiraran. Aun así, siguieron buscando hasta encontrar el lugar. Antes de empezar el show, tuvieron que salir de nuevo y fue entonces cuando los mismos hombres los alcanzaron y los acusaron de intentar secuestrar a una niña. Los vecinos intentaron lincharlos y las autoridades, tras sacarlos de la multitud, terminaron deteniéndolos.
Antes de su detención, ambos se dedicaban a animar fiestas infantiles, habían formado una pequeña empresa de entretenimiento y también se presentaban en el transporte público; Gerardo llevaba cerca de 15 años trabajando como payaso.
El caso tomó un nuevo rumbo en mayo de 2024, cuando Penitencia MX, el proyecto de la activista Saskia Niño de Rivera, difundió su testimonio y expuso inconsistencias en la acusación. La historia se volvió viral y organizaciones como La Cana y Proyecto Libertad se sumaron a la revisión de su situación jurídica. La defensa presentó el contrato del espectáculo, el contacto de la persona que los contrató y videograbaciones que, según lo documentado por Penitencia MX, fueron revisadas por peritos sin encontrar indicios de alteración. En abril de 2026, el expediente llegó al Primer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, con sede en Nezahualcóyotl, y finalmente la sentencia fue anulada. El 10 de septiembre, Penitencia MX confirmó que ambos estaban oficialmente en libertad.
El caso de Ulises y Gerardo no es el único. Al cierre de 2025, 42.2% de las personas privadas de la libertad en México, casi 98 mil, seguían en prisión sin haber recibido ninguna sentencia, según el INEGI. En el Estado de México, donde ocurrió su detención, todas las personas en situaciones similares, estaban bajo prisión preventiva oficiosa, una medida que se aplica automáticamente según el delito del que se acusa a alguien. Muchas de estas personas no cuentan con una defensa adecuada y pasan años esperando para que su caso se revise. Por eso es tan importante el trabajo de organizaciones como Penitencia MX, que da voz a quienes están en prisión y visibiliza historias como esta, y de La Cana, que a través de su Proyecto Libertad brinda asesoría y representación legal a personas encarceladas injustamente y ha logrado la libertad de más de 50 de ellas.
A su salida, Ulises y Gerardo fueron recibidos por sus familias y amigos. Un encuentro que tocó el corazón de muchos… ¡Payasitos de Neza quedan libres!
Fuente: Cultura Colectiva News , Infobae, datos del INEGI sobre personas sin sentencia, Uniradio Informa, dato del Estado de México y la prisión preventiva oficiosa, El Universal, Daniela Ancira sobre los 10 años de La Cana y Proyecto Libertad