
Al este de París, en el hospital Ville-Évrard, los pacientes no solo reciben tratamiento, sino que también ¡pasean, cuidan y abrazan a los burros!
Desde 2016, un equipo de enfermería decidió probar integrar animales al proceso de salud mental. Hoy, cinco burros, Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux, forman parte de una unidad terapéutica donde pacientes con depresión, ansiedad o esquizofrenia encuentran una forma diferente de sentirse mejor.
Durante las sesiones, los pacientes los guían, limpian sus pezuñas, los alimentan y pasan tiempo con ellos, lo cual poco a poco genera confianza. Algunos empiezan a participar más, otros se sienten menos solos, y muchos describen la experiencia como una especie de “pausa mental” que los ayuda a desconectarse de pensamientos negativos.
Los especialistas utilizan el cuidado de los animales como una forma de trabajar hábitos personales. Al aprender a alimentar, cuidar y mantener la higiene del burro, los pacientes también comienzan a prestar atención a su propia alimentación, rutina y autocuidado. Es un efecto espejo, en donde cuidar a otro ser vivo abre la puerta a cuidarse a uno mismo.
Con el tiempo, el programa ha crecido e incluso incluye otros animales para pacientes que no pueden salir al exterior. Y aunque no sustituye la medicina tradicional, sí está demostrando que, a veces, la conexión, la calma y el contacto también pueden ser parte del proceso de sanación.
Fuente: Euronews