Foto: Ali Kazal/ Pexels

Baños de bosque: una forma de conectar con tus sentidos

Autor: Miranda Guati Rojo B.

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste conscientemente los sonidos que te rodeaban? El ferretero gritándole a su ayudante mientras la señora de la fruta gritaba «¡llévele, llévele!», y al mismo tiempo pasaba el camión que recoge «colchones, tambores, estufas, lavadoras, refrigeradores, etc., etc.» Ya sabes qué dice ese camión; lo llevas escuchando toda tu vida si eres de la Ciudad de México. Mientras escuchabas los ruidos de tu ciudad, ya sea la capital o donde estés leyendo esto, ¿notaste a qué olía? Y si sí, ¿notaste también el viento que tocaba tus dedos? Probablemente tu respuesta sea no.

Debido al caos que nos rodea y sumado al que puede vivir dentro de nosotros, muchas veces nos vemos abrumados hasta el punto de perder la consciencia sensorial. ¿Qué es la consciencia sensorial, te preguntarás? Es la habilidad de tu cuerpo para sentir a nivel táctil, oler, probar sabores, escuchar los ruidos que te rodean y observar tu entorno. Cuando nos vemos rodeados de muchos estímulos como en nuestro día a día, vamos perdiendo poco a poco la capacidad de apreciar nuestro entorno con estas cinco herramientas.

Y te preguntarás: ¿qué tiene esto de importante? No es algo esencial para tu supervivencia poder probar las galletas que llevan a la oficina o apreciar el olor del metro (que, siendo honestos, a veces es más molestia que ayuda). Pero los sentidos no solo nos permiten apreciar el mundo: a través de ellos también podemos regular nuestro sistema nervioso. Y resulta que esta regulación no es solo teoría, ni que me la esté sacando de la manga. 

Tu sistema nervioso es el encargado de equilibrar tus hormonas, pensamientos, experiencias y entorno para que te sientas en el mejor punto posible día a día. Pero cuando vives rodeado de estímulos constantes, los niveles de receptividad de tus sentidos se reducen en un intento por no abrumarte. 

Por suerte, así como tu sistema sabe «hacerse de oídos sordos», como diría mi mamá cuando hay demasiados estímulos, también sabe abrirlos cuando estás en el entorno correcto. Fue así como los japoneses en los años 80 descubrieron que al salir a caminar por los bosques que rodeaban la ciudad de Nagano, sus caminatas no consistían solo en «dar el rol»: forzaban a su sistema a hacer uso intencional de los cinco sentidos. Esto es lo que hoy conocemos como shinrin-yoku, o «baño de bosque». 

Tomohide Akiyama, en su momento director general del Ministerio de Agricultura de Japón, introdujo esta actividad en 1982: consiste en caminar por un lugar con naturaleza, de preferencia un bosque, haciendo uso activo de los sentidos.Estas caminatas pueden durar horas. La que yo hice, y que me inspiró a escribir este artículo, duró casi seis horas, que se sintieron como dos, a lo mucho. 

Durante un baño de bosque, es importante tener un nivel de consciencia mayor al habitual, porque vas a hacer uso de todo tu cuerpo. Puedes agacharte a acariciar el musgo que crece en las piedras del bosque y después oler tus manos. O quedarte quieto en un punto para escuchar el sonido del aire moviendo los árboles a tu alrededor, los pájaros cantando entre ellos, o ese pequeño río que cae no muy lejos de donde estás parado.

Algunas personas pensarán que este momento de pausa y uso de los sentidos no tiene más propósito que «perder el tiempo», pero no es así. Cuando Tomohide propuso los baños de bosque y estos fueron estudiados, se descubrió que el simple hecho de caminar, oler, mirar y escuchar tenía un enorme efecto regulador en el organismo de las personas que lo practicaban. Al medir su frecuencia cardíaca, presión arterial y niveles de cortisol (la hormona del estrés), se dieron cuenta de que presentaban niveles considerablemente más bajos que antes de iniciar su inmersión forestal.

Yo puedo decirles que, después de hacer el mío, sentí como si un peso se me quitara de encima. Ya no pensaba en las materias de la universidad, en el trabajo ni en mis calificaciones; en ese momento solo pensaba en que olía a lluvia y en que el musgo se sentía como una almohada mojadita. Nada más, nada menos. En ese momento solo era una persona hincada en un bosque tocando una piedra con musgo. 

No suena como gran cosa, lo sé. Pero, ¿cuándo fue la última vez que estuviste en el aquí y en el ahora? ¿Qué de verdad no pensaste en el ejercicio que te falta hacer, en el trabajo que le entregaste a tu jefe ayer, o en el proyecto que tienes que entregar en un mes? 

Foto: Lucía Vingardi B.

El shinrin-yoku no te pide más que un momento de tu tiempo, y en realidad ni siquiera te lo pide: es algo que tú te vas a dar. Sé que suena un poco loco hacerlo sin ir literalmente a un bosque, pero más allá de conectar con el árbol de cincuenta metros del cerro, se trata de conectar contigo mismx.

Si te interesa hacer un baño de bosque, aquí te dejo los pasos a seguir y algunos consejos:

  1. Apaga tu celular antes de comenzar la caminata. No necesitas mensajes ni llamadas. Avísale a una persona de confianza que vas a empezar la actividad.
  2. Enfócate en los sentidos. Pregúntate qué hueles y cierra los ojos por unos minutos para lograr distinguirlo. Toca lo que te rodea; enfócate en las curvas y texturas: cuáles te gustan, cuáles te disgustan, ¿te recuerdan a algo?
  3. Camina despacio. ¿Cómo se siente el suelo bajo tus pies? ¿Cómo se sienten tus piernas?
  4. Practica la respiración diafragmática. Inhala llenando tu panza de aire y exhala sacándolo mientras contraes el abdomen.

Como consejo personal, lleva una bitácora (de preferencia no en tu celular) en la que escribas cómo te vas sintiendo, qué te llamó la atención de lo que viste, qué pensamientos tuviste y qué te gustaría hacer en tu próximo baño de bosque.

La próxima vez que salgas de tu casa, antes de marcarle a tu amigo o ponerte los audífonos para escuchar a Los Enanitos Verdes, date unos segundos. Escucha. Huele. Siente el aire contra tus dedos. 

No necesitas un bosque para empezar con tu práctica de shinrin-yoku. Necesitas, simplemente, estar en el aquí y en el ahora. Presente. Y esa decisión la puedes tomar tú, donde sea que estés, y donde sea que vayas. 

Fuente: Shinrin-yoku: baños de bosque en Japón | Guía | Travel Japan – Organización Nacional de Turismo de Japón (sitio web oficial)

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