
Mientras escribo esto son las 2 de la mañana. Estoy en mi cama, semi acostada, con 15 ventanas de internet abiertas, entre ellas opciones de maestrías, ¿qué hacer cuando te gradúes?, especialidades, becas en el extranjero. Soy Miranda, tengo 24 años y estoy a tan solo tres meses de terminar la licenciatura, y me aterra lo que sigue.
Nunca he sido buena con los cambios. Para mí, son como echarle gasolina a un incendio de casi 100 metros de altura. Sobre pienso absolutamente todo y pierdo el sueño (como verás) pensando en qué es lo que debo hacer.
El otro día tomamos mi foto de generación, y después de ello pasé la tarde en casa de Marina, mi mejor amiga. Vimos una serie argentina llamada «Envidiosa». Vicky, el personaje principal, vive en el futuro, y esto le genera una ansiedad re mala. Yo me vi en Vicky en muchos sentidos, pero en especial en la parte donde le dicen que, al intentar vivir en lo que los otros dictan como «perfecto», se pierde a ella misma, y a su felicidad.
Comenté esto con Marina, hablamos de mi ansiedad sobre el siguiente paso después de terminar la carrera, y ella me dijo algo que se quedará conmigo el resto de la vida: «Poluchis [así me dice], deja de vivir en el futuro y disfruta el ahora, estás tan pendiente de cuál es tu siguiente paso que te estás perdiendo los que estás dando ahora.» ¿Alguna vez has mirado atrás a un momento de tu vida con una nostalgia inimaginable? ¿Cómo si tú no lo hubieras vivido? Tal vez ese día estabas tan estresado por tu entrega del lunes o por la noticia del nuevo trabajo al que aplicaste, que, por un instante, dejaste de estar ahí.

Marina y yo, a los 4 años.
Como verás por el inicio de mi artículo, y mis pésimos hábitos de sueño en épocas ansiosas de mi vida, tengo experiencia en el tema. No me considero una experta, pero gracias a lo que he vivido me he dedicado a leer mucho al respecto y a consultar a distintos terapeutas sobre herramientas para sobrellevar este miedo constante en la vida adulta.
Y con esa experiencia me permito compartirte los pasos que yo uso para combatir estos episodios de incertidumbre.
Paso 1: Volver a mi cuerpo, no a mi mente
Tu mente en estos momentos está saturada, es como preguntarle a alguien la hora mientras está pasando el señor de los camotes, la combi con las cumbias a todo lo que da y un niño llorando porque se le cayó su helado. Usa tus sentidos a tu favor, no en tu contra. Respira hondo y exhala lento. ¿Qué sienten tus manos? ¿Cómo se sienten tus piernas? ¿Tu corazón late rápido o despacio?
Paso 2: Ponte límites
No te voy a decir que dejes tu futuro o esa decisión importante en un cajón hasta que se llene de polvo, pero tampoco vas a resolver tu futuro entero en una noche de Google a las 2 a.m. Algo que he implementado últimamente son los controles del celular; me permito buscar una hora al día las cosas relacionadas con mi maestría, después de eso, me enfoco en algo más.
Paso 3: Habla con alguien que te ancle al presente
Contacta a un amigo, familiar o pareja y habla de cómo te has sentido. A veces, solo necesitamos una perspectiva externa para salirnos de nuestro nudo de ideas.
Paso 4: Pide ayuda profesional si el miedo no te permite moverte
Créeme, todos tenemos crisis en la vida. Y a veces hacer todo lo que dicen los libros, posts, podcasts o el material que tú consumas, no es suficiente. Si necesitas esa ayuda extra y está en tus posibilidades, acude a un profesional.
Paso 5: Actividad física
El ejercicio libera una cantidad enorme de hormonas que ayudan con la claridad mental, misma que se ve comprometida cuando pasamos por etapas de estrés o ansiedad. Cuando yo me siento muy ansiosa, recurro a correr. No tiene que ser mucho tiempo, unos 20 minutos me son más que suficientes. O si quieres algo más movido, también he notado que simplemente ponerme mis audífonos y bailar, me ayuda a destensar el cuerpo y la mente de una forma impresionante.
El cambio es parte de la vida. Naces, gateas, caminas, hablas, haces amigos, cambias de amigos, trabajas, etc. Pero este no tiene que ser amenazante, es cosa de dejarlo entrar y, como el agua, fluirá a través de ti y te dejará de molestar.
Es difícil, y créeme, no estás solx. Pero espero que estas herramientas te puedan ayudar como a mí, y si conoces a alguien que está pasando por algo similar, compártelas. Ahora, yo cerraré estas 15 ventanas abiertas, dejaré mi computadora, respiraré y, eventualmente, me iré a dormir, porque mañana es un nuevo día, y el cambio puede ser emocionante si lo ves con otros ojos.
Si a ti, como a mí, te gusta entender cómo reacciona tu cerebro ante ciertas cosas, te recomiendo leer el siguiente artículo que encontré sobre el cambio y nuestro cerebro.