
La científica argentina Raquel Chan fue reconocida con el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO “La Mujer y la Ciencia”, uno de los reconocimientos más prestigiosos a nivel mundial, por sus aportes en el desarrollo de soluciones frente a los desafíos del cambio climático.
Este premio distingue cada año a cinco científicas de distintas regiones del mundo, y Chan fue elegida como representante de América Latina y el Caribe, consolidando a la región como referente en innovación científica. Más allá de su trayectoria, el reconocimiento destaca el impacto real de su trabajo y su contribución a la construcción de un futuro más sostenible.
Este reconocimiento destaca su trabajo en la identificación de mecanismos genéticos que ayudan a las plantas a resistir condiciones extremas, como sequías, inundaciones y altas temperaturas. A través de estos hallazgos, su equipo ha logrado comprender cómo ciertos genes permiten que los cultivos se adapten a entornos adversos, algo fundamental en un contexto de crisis climática. Este conocimiento ya se aplica en cultivos clave como trigo, maíz, arroz y soja, con el objetivo de mejorar su tolerancia al estrés hídrico, fortalecer su capacidad de adaptación y aumentar la producción de alimentos en escenarios cada vez más complejos. Además, estos avances buscan ofrecer herramientas accesibles para productores, especialmente en sistemas agrícolas que enfrentan limitaciones de recursos.
A lo largo de su carrera, Chan ha publicado más de 80 investigaciones internacionales y participado en el desarrollo de 10 patentes, consolidándose como una de las principales referentes en agrobiotecnología en América Latina. Su trabajo no solo se enfoca en la innovación científica, sino también en su aplicación práctica, desarrollando herramientas accesibles y materiales gratuitos para productores, especialmente en la agricultura familiar.
Actualmente, su investigación también se orienta hacia la creación de cultivos con menor huella de carbono y sistemas agrícolas más sostenibles, en un momento en el que garantizar la seguridad alimentaria global se ha vuelto un desafío urgente.
Más que un reconocimiento a su trayectoria, este premio resalta el impacto de su trabajo: demostrar que la ciencia puede anticiparse a los desafíos del clima y ofrecer soluciones reales para producir alimentos de manera más resiliente, sostenible y accesible. Esto nos hace cuestionarnos qué otros avances científicos podrían cambiar nuestro futuro.
Fuente:Noticias Ambientales