
Investigadores del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) lograron reconectar fibras nerviosas dañadas de la médula espinal en ratones, alcanzando hasta un 85% de la recuperación de movilidad y sensibilidad.
Cuando la médula espinal sufre un daño, ya sea por un accidente, una caída o una enfermedad, las señales que normalmente viajan entre el cerebro y el resto del cuerpo se interrumpen. El resultado puede ser una parálisis parcial o total, permanente y sin opciones reales de recuperación. Hasta ahora, la medicina no contaba con ningún tratamiento capaz de reconectar esas fibras de forma efectiva.
El grupo de científicos mexicanos desarrolló membranas de un material llamado polipirrol, que tiene propiedades eléctricas naturales. Al colocarse en la zona dañada de la médula, estas membranas actúan como un puente que guía y estimula a las fibras nerviosas para que vuelvan a conectarse entre sí, restaurando poco a poco la comunicación entre el cerebro y el cuerpo.
En las pruebas realizadas con ratones, los resultados superaron las expectativas: hasta un 85% de recuperación de movilidad y sensibilidad, una cifra que los propios investigadores califican como extraordinaria y que no tiene precedente en este tipo de investigación.
Lo que hace aún más valioso este logro es que fue desarrollado completamente en México, con talento e instituciones nacionales, en un campo que hasta ahora dominaban laboratorios de Europa, Estados Unidos y Asia.
Sin embargo, el camino hacia su aplicación en seres humanos aún requiere tiempo y más estudios. El proyecto lleva más de ocho años de desarrollo y actualmente se encuentra apenas en un 15% del camino hacia su uso en pacientes, ya que antes de llegar ahí debe superar una serie de protocolos estrictos de seguridad y aprobación ante la COFEPRIS, el organismo mexicano responsable de regular los tratamientos médicos en el país.
Un avance que abre una puerta de esperanza real para millones de personas con lesiones medulares, y que demuestra que la ciencia mexicana tiene mucho que decirle al mundo.
Fuente: El Heraldo de México