
En Costa Rica, el proyecto “De Vuelta a Casa” está utilizando inteligencia artificial para identificar y regresar miles de conchas marinas a su ecosistema de origen.
Más allá de su valor estético, las conchas cumplen funciones esenciales, pues sirven como refugio para otras especies, ayudan a estabilizar las playas y, al degradarse, contribuyen a reducir la acidez del océano. Sin ellas, los ecosistemas marinos pierden equilibrio y resiliencia frente al cambio climático.
Este proyecto nació como respuesta al impacto de la extracción masiva de conchas, muchas de las cuales son decomisadas en aeropuertos, donde cada año se incautan entre cinco y seis toneladas. Durante años, devolverlas era casi imposible, ya que identificar el origen de cada pieza podía tomar meses de trabajo especializado, incluso clasificar apenas 350 kilos podría tardar hasta seis meses para un experto.
Eso cambió con la creación del modelo de inteligencia artificial BackHome19K, el cual fue desarrollado por el equipo de científicos de datos Alexander Valverde, Luis Solano, André Montoya y Nancy Rodríguez. Después de dos años de entrenamiento y el uso de 18,500 fotografías de 525 especies, la herramienta ahora puede identificar en solo tres segundos si una concha proviene del Pacífico o del Caribe, ¡con más del 93% de precisión!
A esta iniciativa se han sumado más de 400 voluntarios, quienes, usando sus propios celulares, han logrado clasificar más de 157,000 conchas, equivalentes a 1.2 toneladas, que ya han sido devueltas al mar de forma segura. Un esfuerzo que ha sido posible gracias a una alianza entre la Universidad de Costa Rica, el SINAC, FIFCO/Heineken y gestores aeroportuarios.
Hoy, esta tecnología no solo está restaurando ecosistemas en Costa Rica, también se busca replicar en más de 100,000 playas en el mundo.
La próxima vez que veas una concha en la playa, recuerda que ahí pertenece y mejor no te la lleves a casa.
Fuente:Mongabay